La urgencia de cimentar los ejes rectores hacia una sociedad saludable

Durante el último siglo, la esperanza de vida en el país ha presentado un crecimiento importante, el cual ha sido constante, pasando de 59.4 años en 1965 a 76.8 años en 2011, es decir, ha presentado una tasa de crecimiento media anual de 0.57%, de igual forma, el cambio epidemiológico se ha comenzado a observar.

En este sentido, dicho incremento en la esperanza de vida, en lo que respecta al Distrito Federal (DF), es muy importante, ya que en el mediano plazo presentará un cambio en la pirámide poblacional, así como un cambio en el aspecto epidemiológico. En otras palabras, la gente vive más tiempo y contrae enfermedades muy diferentes a las que se presentaban a inicios del siglo XX. Lo anterior, aunado a estilos de vida poco saludables, ha llevado a que la carga financiera y de utilización de recursos humanos y tecnológicos del Sistema Nacional de Salud (SNS) presente serios problemas de financiamiento.

Adicionalmente, el actual SNS se encuentra fragmentado y es heterogéneo, es decir, cada institución pública de salud tiene su forma de asignar infraestructura, personal médica y ejercer su presupuesto. Asimismo, cada institución presenta ciertos requisitos de afiliación, y éstas brindan diversos paquetes de servicios.

Así pues, se pone como ejemplo algunos datos referentes al Instituto Mexicano del Seguro Social el cual presenta diversas asimetrías en cuanto a la asignación de infraestructura* se refiere:

Tal como se puede apreciar, la asignación de infraestructura es heterogénea, inclusive si se toma como medida las tasas con las cuales presento dicha información. Lo anterior, cobra relevancia ya que a mayor carga de población potencial (derechohabientes [DH]) para atender, y dado que los recursos humanos y físicos no crecen en la misma proporción que ésta, los servicios médicos tienen una sobredemanda, la cual puede derivar en una atención medica poco eficiente e ineficaz.

Así pues, de acuerdo a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), se comenta el grave problema que vive actualmente la población mundial en cuanto al sobrepeso y obesidad. Ante ello, la población mexicana no es la excepción, y se ubica en el segundo lugar de obesidad a nivel mundial, por debajo de los Estados Unidos de América.

En este mismo orden de ideas, es importante señalar que de acuerdo al estudio realizado por dicha Organización denominado Obesity and the Economics of Prevention: Fit not Fat, una persona con sobrepeso u obesa, no sólo representa una carga financiera mayor para el SNS, sino también es menos productiva, se ausenta más en el trabajo, y tienen menos posibilidades de ser contratada. Asimismo, el IMSS calculó el gasto que ejerce de manera diaria para el cuidado de personas diabéticas, dando como resultado la suma de más de 50 millones de pesos. Lo anterior, es de suma relevancia ya que 8 de cada 10 diabéticos, al menos, tienen sobrepeso o presentan obesidad.

El problema señalado, ya se mencionó en el blog de la Mtra. Fernanda Carvallo denominado Fútbol para la salud, donde se comenta que de acuerdo a la organización El Poder del Consumidor, 4 de cada 10 niños del DF presenta sobrepeso u obesidad.

Al respecto, comento que inclusive dicho problema pudiera ser mayor, es decir, que dichos parámetros serían los mínimos observables, y que el problema es de magnitud preocupante. No obstante, dichos datos ya muestran foco rojo en cuanto a políticas públicas se refiere. Argumento lo anterior, ya que de acuerdo al estudio realizado por IBM: IBM 2011 Commuter Pain Index, mide “el sufrimiento” de los habitantes de diversas ciudades, a nivel mundial, con base en cuestionarios que aplican. En dicho estudio se ubica al D.F. como la ciudad “más sufrible” del mundo, por arriba de Nairobi, Beijing, Shenzen, Los Ángeles, Nueva York, entre otras. Dicho índice presenta diversas variables, siendo el tiempo requerido para ir a trabajar una de ellas. Dicho estudio relata que, en promedio, la gente en el D.F. requiere al menos 40 minutos para ir a su centro laboral.

Haciendo un ejercicio sencillo, y tomando como dado el dato presentado por ese estudio, entonces un “ciudadano representativo” utilizará 80 minutos de su día para ir y regresar de su trabajo. Durante la semana habrá utilizado 400 minutos, es decir, poco más de 6 horas y media. Si llevamos este ejercicio un poco más allá, tendríamos 1,600 minutos al mes y, por consiguiente, 19,200 minutos al año, en pocas palabras , algo así como 320 horas, o poco más de 13 días son los que utilizamos los habitantes del DF para ir al trabajo. Lo anterior, sin contar el tiempo que se requiere para trasladarnos durante los fines de semana.

Derivado de lo anterior, se observa de manera preocupante que problemas como el sobrepeso y la obesidad no pudieran comenzar a ceder en el corto y mediano plazo. En este sentido, para que esto pase, es necesario abordar el tema de forma multidimensional y con una agenda prospectiva a 30 o 50 años. La OCDE en el estudio antes mencionado, realiza un simulador con las siguientes políticas públicas:

1. Medidas fiscales (reducción de un 10% en alimentos como frutas y verduras; aumento de un 10% a la comida chatarra).

2. Medidas Regulatorias: Mayor rigidez en cuanto a etiquetado de alimentos poco nutritivos se refiere, así como restricción de anuncios publicitarios en horarios donde el mayor porcentaje de la audiencia sea público infantil.

3. Campañas de comunicación masiva.

4. Centros laborales e instituciones de educación en pro de la actividad física.

Dichas acciones, la OCDE comenta que son financieramente viables, pero que se necesita mucha participación ciudadana, así como el compromiso político para que se puedan efectuar.

Aunado a lo anterior, es importante que los centros laborales comiencen a romper paradigmas acerca de la duración de la jornada laboral. Ya que en muchos casos, los trabajadores terminan de hacer sus laborales a cierta hora, pero si salen en ese horario “los demás o el jefe lo ve mal”. El trabajo se debe medir en cuanto a productividad y calidad de lo realizado u ofrecido, según sea el caso, y no como el cumplimiento de un horario “normado por costumbres o creencias”.

Adicionalmente, el gobierno del D.F. (y el nacional también) debe enfocar la salud a un aspecto preventivo, en lugar de uno curativo. Lo anterior, no sólo se centra en una comunidad sana, sino que conlleva a diversos beneficios ya sean monetarios o sociales. De igual forma, es importante que, tanto en centros laborales como en las escuelas, se fomente con mayor intensidad el deporte y a la actividad física.

El reto es mayúsculo, la epidemia del sobrepeso y la obesidad "está encima de nosotros", es tiempo de enfrentarla.

¿Ustedes qué opinan? ¿Cuál política pública consideran la más adecuada? Comentemos el tema vía twitter @Saul_Guarneros.

* Hay 35 delegaciones en el IMSS a nivel nacional, los rankings van de acuerdo al indicador obtenido respecto a: camas censables por 1,000 DH, Salas de Expulsión por 10,000, Quirófanos por 10,000 DH, Consultorios por 1,000 DH, Gabinetes Radiológicos por 1,000,000 DH, Laboratorios por 10,000 DH.

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