Una agenda del futuro en materia de salud (2da parte)

El Sistema de Salud presenta diversos problemas en el corto y mediano plazo: los recursos económicos son insuficientes, la pirámide poblacional ha comenzado a invertirse y la transición epidemiológica impone un alto costo a la atención médica. No obstante, dentro de la sociedad mexicana persisten creencias y mitos que impiden las reformas necesarias para encarar los problemas que se avecinan.

Tal como se comentó en la entrada anterior, el país vive problemas muy distintos a los observados a mediados del Siglo XX; hoy en día, los problemas de salud más importantes se dan en el rubro de las enfermedades crónico-degenerativas. De igual forma, se mencionó que restan sólo unos años de bono demográfico y que éste no ha sido explotado de una manera eficiente, en consecuencia, se tiene que actuar de manera inmediata.

En este sentido, se muestra el siguiente ejemplo en materia de población derechohabiente adscrita a médico en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS):

Tal como se puede observar, el grupo de edad referente a los 45-64 años se va invirtiendo, pasando de un porcentaje de participación de 15.9% en 2001 a 20.2% en 2011, lo cual es una clara muestra de que la pirámide poblacional ha comenzado a invertirse.

Aunado a lo anterior, en su Informe al Ejecutivo Federal y al Congreso de la Unión sobre la situación financiera y los riesgos 2011-2012, el Instituto menciona que la atención médica debe prestar su atención en 6 padecimientos que concentran una proporción significativa de los recursos financieros del Instituto: diabetes mellitus (DM), hipertensión arterial (HA), insuficiencia renal (IR), cáncer cérvico-uterino (CaCu), cáncer de mama (CaMa) y VIH/SIDA.

En este sentido, se señala que el gasto derivado de dichos padecimientos estaría cercano al 30% del gasto corriente del Seguro de Enfermedades y Maternidad (SEM), siendo la DM y la HA, los principales padecimientos, concentrando casi el 80.7%.

Así pues, para el año 2050, de no realizarse las políticas públicas pertinentes, el Instituto supondría gastar únicamente en los 6 padecimientos antes señalados la suma de 284,788 millones de pesos.

Por todo lo anterior, es necesario contar con un sistema fiscal sólido, eficaz y eficiente, que realice la recaudación fiscal necesaria para que los retos futuros en materia de salud, pensiones y diversos subsidios se puedan enfrentar sin pasar premuras.

Para ello, se debe comenzar con la homogenización de infraestructura dentro de las instituciones de salud pública, es decir, que tanto el IMSS como el ISSSTE y el Seguro Popular cuenten con tasas de infraestructura similares. Posteriormente, se deberá hacer lo propio en el aspecto de recursos humanos, en materia de sueldos y prestaciones. Ello, si se desea acceder a un Sistema Universal de Salud (SUS).

Sin embargo, para todo ello, es necesario primeramente comenzar a definir funciones y atribuciones en materia de salud. Así, hoy en día se puede observar que el presupuesto asignado a las instituciones públicas de salud involucra diversos rubros: función rectora de salud, de prestadora de servicios de salud y de prestaciones económicas y sociales.

Así pues, con base en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para el año en curso, se contemplaba la asignación de más de $704, 294 millones de pesos (para las 3 funciones antes señaladas), equivalente a poco más del 4% del Producto Interno Bruto Estimado (PIB) para este año. De éstos, el 60% corresponde al IMSS, el 17% a la Secretaría de Salud y el 23% al ISSSTE.

Si separamos las funciones antes señaladas, observamos que el presupuesto destinado exclusivamente a la salud equivale a casi el 2.27% del PIB esperado para 2013, es decir, ello más lo que aporta el sector privado (monto similar) estaría dando poco más de 4.6% del gasto destinado a salud, cifra muy inferior respecto a los países de la OCDE. Lo anterior, pudiera llamar la atención; sin embargo, los datos que reportan la OCDE, Banco Mundial y diversos organismos internacionales contemplan el agregado inicial anteriormente señalado.

Es por ello, que es de vital importancia la realización de la tan mencionada Reforma Hacendaria, así como la Energética. Sin éstas, difícilmente se podrá realizar un SUS, debido a que se calcula que se requieren aproximadamente $530,000 millones de pesos adicionales para su ejecución y sostenimiento. Dejando de lado lo anterior, en caso de que no se desee aplicar un SUS, inclusive los presupuestos asignados de forma individual a las instituciones públicas de salud serán insuficientes en el mediano plazo.

Es momento de romper mitos y creencias, e ir juntos hacia estas dos reformas trascendentales, todavía tenemos tiempo, pero se nos está terminando.

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