El diseño de políticas públicas considerando la opinión de la ciudadanía

Se debe considerar la opinión de la ciudadanía al momento de diseñar y efectuar políticas públicas. La relación ciudadano-gobierno debe tornarse proactiva y propositiva, en lugar de reactiva y destructiva. Es necesario romper paradigmas.

La participación ciudadana es importante al momento de definir problemas, metas y objetivos, así como durante el diseño y ejecución de un programa o política pública. Lo anterior, debido a que no sólo causa un efecto positivo en la población al sentirse tomada en cuenta, también genera un compromiso total hacia el cumplimiento de las metas y objetivos establecidos.

Al respecto, me gustaría compartir con ustedes dos breves ejemplos de planeación, en materia de salud, considerando a la ciudadanía, así como los resultados observados.

Caso Uganda

En 1986, Uganda inició un proceso de descentralización en el sector salud, pasando de un nivel nacional centralizado a un nivel distrital descentralizado.

Un cambio muy importante fue el establecimiento de dos tipos de comités técnicos: Comités de Gestión de las Unidades de Salud (HUMC) y los Comités de Salud Pública (PHC). Dichos comités están conformados por representantes nominados por la ciudadanía que fungen como contrapeso de los consejos locales, los cuales son comités políticos electos democráticamente.

Cada tipo de comité ciudadano realiza actividades específicas; el HUMC supervisa a las unidades de salud y a los hospitales distritales, mientras los PHC coordinan las actividades de salud e integran información para la planeación.

Lo anterior, brinda diversos beneficios no cuantitativos pero sí cualitativos, ya que las políticas públicas de salud y sus programas se cimentan desde las raíces con la información obtenida de los consejos locales y las HUMC. Posteriormente, dicha información pasa a los distritos, y finalmente al nivel nacional.

En este sentido, se han realizado diversas entrevistas con representantes de los distintos comités para conocer su opinión acerca de dichos cambios en la organización de su sistema de salud.

Al respecto, éstos mencionaron que en ocasiones hay baja participación ciudadana, siendo algunas de las causas aspectos socioeconómicos y culturales de la población, así como también la necesidad de un mayor fortalecimiento ciudadano.

No obstante lo anterior, tanto líderes como ciudadanía en general, consideran adecuado y benéfico que se la ciudadanía interactúe de manera directa durante la planeación de programas y políticas públicas. El empoderamiento de la ciudadanía ocasiona un mayor compromiso de ambas partes.

Caso Canadá

Desde hace casi tres décadas, la población canadiense ha tenido un papel importante en la realización de políticas en materia de salud. Dicha inclusión comenzó con la definición de políticas y programas de salud impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 1978, así como del gobierno federal (1986) y provincias (1988), entre otras.

En este sentido, el sistema de salud canadiense se posiciona como uno de los mejores a nivel mundial, y de los que más fomentan la participación ciudadana.

Dicho sistema, contempla distintas formas de participación ciudadana:

  • Consultas estratégicas: representan una forma pasiva de participación pero son muy frecuentes.
  • Estrategias de participación: son formas de CP activas, donde la ciudadanía se involucra desde el desarrollo del programa/política pública, hasta la ejecución y evaluación.

Aunado a lo anterior, el sistema canadiense cuenta con un modelo continuo multi-modal (a nivel regional), el cual logra la interacción entra la comunidad y el Ministerio de Salud.

Este modelo contempla varios niveles de interacción, partiendo de la comunidad, hacia grupos comunitarios, profesionales de salud y coordinaciones de salud. Posteriormente, dichos grupos, con la información obtenida, interactúan con un administrador comunitario de la red de salud.

Después, dicho administrador establece contacto con la autoridad de salud regional, la cual identifica, con base en la información filtrada desde la ciudadana hasta el administrador, las necesidades regionales, los programas, servicios y políticas públicas necesarias. Finalmente, éste comunica lo observado al Ministerio de Salud, el cual establecerá los objetivos y metas para cada provincia canadiense.

Los beneficios observados son diversos, uno de ellos, es que el sistema de salud refleja las necesidades específicas, los valores, cultura y actitudes de la comunidad canadiense. Asimismo, se observa un uso más eficiente de los recursos, mayor acceso a los servicios de atención médica, mayor compromiso ciudadano, entre otros.

Tal como se puede apreciar, ambos sistemas de salud presentan diversas áreas de oportunidad; no obstante, el incluir la opinión de la ciudadanía durante la realización y diseño de programas y políticas públicas en materia de salud es algo de lo que carece nuestro actual Sistema Nacional de Salud (SNS). Sería conveniente realizar una prueba piloto para comparar lo que consideran las autoridades como prioritario respecto a lo que considera la ciudadanía.

Referencias:

Pivik, J. R. (2002) Practical Strategies for Facilitating Meaningful Citizen Involvement in Health Planning, Commission on the Future of Health Care in Canada, Discussion paper No. 23.

Kapiriri, L., et al (2003), Public participation in health planning and priority setting at the district level in Uganda, Health Policy and Planning, 18(2): 205–213.

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