Diagnóstico: IMSS (IV)

En la entrega anterior, comenté la importancia de planear de manera estratégica la asignación de recursos, tanto humanos como de infraestructura, debido a que las carencias en materia de salud en algunos temas son de tamaño importante. Por ello, puse dos breves ejemplos: camas censables y quirófanos. No obstante, lo mismo puede aplicarse para médicos, médicos especialistas, enfermeras generales o enfermeras especialistas.

También comenté la necesidad de "cruzar información" entre indicadores y productividad de las variables que se pretenden analizar, para así lograr la eficiencia y eficacia al ejercer el presupuesto.

Por ello, tal como había comentado, se ha observado que de 1990 a 2014, la tasa de crecimiento media anual (TCMA) del presupuesto, a precios de 2012, ha sido de 5.74%, cifra nada despreciable. No obstante, debido a las fuertes presiones financieras que ocasionan las pensiones y jubilaciones, el Instituto prácticamente presente una quiebra financiera.

Para los que comentan que la actual administración del IMSS no se ha enfocado a atacar de manera frontal dicha problemática, comento que se redujo el uso de reservas financieras, por segundo año consecutivo, puesto que mientras en 2012 el Instituto se utilizaron 25 mil 328 millones de pesos de éstas, en 2013 sólo fueron 11 mil 947 millones de pesos y 13 mil millones de pesos para el año pasado, prolongando la vida financiera hasta 2017.

Es por ello, que si bien debido a la disminución del precio de barril de petróleo y eventos exógenos, que impactan en la economía nacional, se deben realizar esfuerzos importantes para dotar al instituto de mayores recursos, para poder hacer frente al cambio demográfico y epidemiológico que presente su derechohabiencia.

Por su parte, el IMSS al recibir dichos incrementos, deberá migrar de subrogar diversos servicios médicos a dos opciones: a) Construir y generar su propia infraestructura, tanto física como de recursos humanos y b) incrementar su participación en asociaciones público-privadas.

Por lo anterior, expongo un posible escenario, donde los incrementos, en términos reales, fueran del 8%:

Dichos recursos adicionales pudieran ser utilizados para ir mitigando las carencias en infraestructura médica, así como para la generación de recursos humanos. Lo anterior, con base en diagnósticos previamente establecidos. Por ejemplo, es una realidad que las enfermedades mentales cada día comienzan a tener una mayor participación en la atención médica. El IMSS subroga cantidades importantes en hospitalizaciones psiquiátricas. Sería interesante que se analizara la posibilidad de construir hospitales para dichos padecimientos, siempre y cuando los análisis costo beneficio así lo ameriten.

Otro ejemplo, es lo referente a la diabetes, donde debido a que un importante número de derechohabientes padece o es propenso a presentar dicha enfermedad, los costos de ésta se han ido incrementando de manera exponencial los últimos años, y no se prevé que esto vaya a disminuir en el corto y mediano plazo.

Aunado a lo anterior, es determinante, para abatir costos, el fortalecimiento del primer nivel de atención médica, por lo que la creación de un mayor número de Unidades de Medicina Familiar (UMF) es impostergable, así como una reasignación de derechohabiencia entra las ya existentes. Lo anterior se puede realizar con una herramienta importante como lo son los Sistemas de Información Geoestadística (GIS, por sus siglas en inglés).

Todo lo anterior, conllevará indudablemente a una revisión de las cuotas obrero patronales, donde sería importante analizar la posibilidad de incrementarlas en un 0.5% y 0.25%, respectivamente. A cambio de ello, es importante analizar la lógica de cobrar impuestos como es el del Impuesto Sobre la Nómina (ISN), impuesto que en su origen parecería un tanto absurdo: pagar impuestos por el simple hecho de generar nuevas fuentes de empleo. Este impuesto lo cobran los gobiernos estatales y varía, de acuerdo a la entidad de que se trate, entre el 1% y 3%.

De igual forma, es necesario replantear la finalidad del Seguro Popular (SP), sobre todo por el tema de la importancia de la formalización del empleo, éste disminuye el costo de oportunidad del individuo en la decisión de ser formal o no, además de que no ofrece la misma gama de servicios médicos que el IMSS.

Es importante mencionar que no se pretende incrementar el presupuesto por el simple hecho de hacerlo, sino que es determinante atacar las deficiencias que tanto el IMSS como el Sistema Nacional de Salud (SNS) presentan. No hay que olvidar que diversas variables de infraestructura médica, en el IMSS, presentan importantes rezagos, por lo que hacen falta, al menos:

  • 26,546 camas censables, para lograr 1 por cada 1,000 derechohabientes
  • 735 quirófanos, para poder contar con 0.35 quirófanos por cada 10,000 derechohabientes
  • 210 salas de expulsión, y así incrementar el indicador a 0.10 salas por cada 10,000 derechohabientes (El IMSS al año atiende más de 450,000 nacimientos, la falta de salas de expulsión incentiva la práctica de cesáreas, procedimiento más costoso que un parto natural)
  • La construcción de 120 UMF, para el fortalecimiento del primer nivel de atención médica. Es decir, que haya 1,623 UMF para los 60 millones de derechohabientes con los que cuenta el IMSS

En fin, éstos son sólo algunos ejemplos, de las necesidades previstas en este breve análisis.

Es importante comentar que aproximadamente el IMSS invierte el entre 10 y 12% de su presupuesto anual a la compra de materiales, insumos e infraestructura médica, por lo que es importante que dicho porcentaje se incremente de forma constante para ir abatiendo dichos rezagos.

Aunado a lo anterior, no hay que perder de vista los comportamientos que se muestran en la siguiente gráfica:

En conclusión, si bien la actual administración del Instituto ha realizado un magnífico trabajo en materia de planeación financiera al disminuir de forma importante tanto "los pasivos de caja", así como la utilización de las reservas financieras, es necesario brindarle los recursos suficientes para que se pueda brindar atención médica de forma oportuna y eficiente, a la par de que se continúe con el trabajo de optimizar los recursos actuales, se deben analizar los posibles incrementos de las cuotas obrero patronales, a cambio de la derogación del ISN, y comenzar a potencializar las asociaciones público-privadas, así como también la generación de "paquetes de servicios", con diferente costo cada uno claro ésta, donde cada derechohabiente decida a cuál desea acceder.

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