María Fernanda Carvallo

 
Ambulantes sedentarios y formales

María Fernanda Carvallo, Gestor Comunitario de Mexico D.F.

 

Las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México dan cabida a miles de ambulantes que sortean un ingreso diario para sus hogares. El ambulantaje tiene como antecedente un devenir histórico que ha creado una lucha desde 1930 por el combate al comercio en la calle; derivado de una serie de políticas urbanas que antepusieron el valor de los inmuebles históricos y valoraron el comercio como una actividad que atentaba la imagen del patrimonio. De acuerdo a Jérôme Monette, en La Memoria del seminario: El Ambulantaje en la Ciudad de México, este comercio parece crecer al mismo ritmo que la metrópoli y la población urbana, con una evidente presencia en el paisaje urbano por sus grandes concentraciones en esta zona de la ciudad y su dispersión por toda la metrópoli; el cual es visto como un símbolo del subdesarrollo, la pobreza, la ilegalidad e incompetencia política y disfuncionalidad urbana. No obstante el comercio en la vía pública no se puede reducir simplemente a la ilegalidad como si fuera símbolo de la informalidad.

En este contexto, en este año la Delegación Cuauhtémoc invertirá 10 millones de pesos para reubicar a ocho mil ambulantes en corredores comerciales para que ejerzan su actividad de manera formal, como parte de un programa de reordenamiento de la vía pública y espacios públicos. Entre los actores que presionan esta formalización del sector se encuentra la Cámara de Comercio y Servicios y Turismo en Pequeño de la Ciudad de México, CANACOPE, quién afirma que cada año el comercio informal causa el cierre de 4mil pequeños negocios en la ciudad.

Al igual que el gobierno delegacional de Cuauhtémoc, la administración anterior del Gobierno del Distrito Federal implementó la misma estrategia, cuyo éxito derivó de las negociaciones con las organizaciones representantes de vendedores ambulantes para lograr la reubicación de 25 mil personas en plazas comerciales. El proyecto estuvo acompañado del apoyo de la Secretaría del Trabajo para la generación de cooperativas, la otorgación de microcréditos para la actualización del predial de los locales comerciales y la difusión de los nuevos espacios entre los consumidores. No obstante también se recurrió a operativos policiacos para evitar que los comerciantes regresaran a las calles de la zona centro de la ciudad durante la migración a los espacios destinados. De esta experiencia al día de hoy, solamente dos terceras partes de los espacios comerciales destinados siguen operando, mientras que el resto de los ambulantes abandonaron los espacios.

En este sentido, la solución al ambulantaje va más allá de la reubicación, pues como afirma Jérôme Monette, este fenómeno es muestra de una economía de servicios de movilidad que además de los vendedores ambulantes involucra grandes compañías como las industrias del chicle y del dulce, los refrescos, la telefonía celular, los juguetes y discos, que ofrecen a los consumidores servicios móviles de manera directa a través del comercio en la vía pública.

Photo: Diana