Edificando conjuntos de ingresos mixtos y respetuosos con el medio ambiente

Jorge Bela, Gestor Comunitario de Cali
Cali, 11 julio 2014

La edificación de vivienda destinada a los sectores con menos recursos económicos constituye uno de los mayores retos a los que se enfrentan las ciudades colombianas en la actualidad. Muchas de las soluciones impulsadas desde el sector público han adolecido de un diseño y de una ejecución inadecuada, y se han visto subordinadas a intereses políticos de corto plazo, problema agravado por la estricta limitación de mandatos. La falta de recursos también ha impulsado la construcción de conjuntos inmensos con el fin de ahorrar costos con economías de escala. La combinación de las presiones políticas con las limitaciones financieras han resultado en muchos casos en proyectos masivos sin los suficientes servicios básicos en los que los ciudadanos de menores recursos se veían segregados del resto de la población. A menudo estos conjuntos no tiene bien resueltos los servicios básicos, como el transporte, la seguridad o los servicios de limpieza y recogida de basuras. Su construcción en terrenos rurales fuera de la ciudad tienen también efectos devastadores en el medio ambiente, pues no se contemplan temas como el drenaje, y obligan a sus habitantes a realizar largos desplazamientos hacia sus lugares de trabajo, con la consiguiente contaminación atmosférica.

Estos problemas no son inevitables. Una planeación cuidadosa y políticas públicas bien pensadas y ejecutadas pueden traer resultados completamente diferentes, sin la necesidad de emplear recursos financieros adicionales. Un ejemplo de desarrollo que podríamos considerar prometedor es Ciudad Santa Bárbara. Está ubicado en Palmira, la misma ciudad que alberga el aeropuerto internacional de Cali. Ubicada a orillas de Cauca y con un entorno predominantemente rural, Palmira se encuentra a 22km del centro de Cali. El proyecto es masivo: 16.000 unidades de viviendas, a construir en 25 años, para un total de 60.000 habitantes. Los dos primeros conjuntos ya están en fase de construcción, y tienen un total de 398 unidades entre 56 y 83 metros cuadrados.

Ciudad Santa Bárbara reservará hasta un 33% de sus unidades para las personas con menores recursos. La idea detrás de esta iniciativa es integrarlos en un entorno de clase media. Aunque el coste de las unidades exceda la capacidad de pago de estas personas, dos programas estatales les permitirá el acceso a la vivienda. El primero consiste en un subsidio que se entregará a las personas que demuestren tener ahorrados al menos dos millones de pesos colombianos (unos mil dólares USA), mientras el segundo permitirá el acceso gratuito a la vivienda a aquellos que no puedan hacerlo por sus propios medios, aún con subsidio.

Entre las principales ventajas de la ocupación mixta es que la comunidad en su conjunto dispone de los recursos económicos necesarios para el mantenimiento del conjunto y de sus instalaciones comunes. Las unidades ya en construcción, por ejemplo, disponen de piscinas comunales y de ascensores. En fases futuras se incluirán viviendas de mayor tamaño y precio, incluso viviendas unifamiliares. Por otro lado, Santa Bárbara se ha diseñado prestando gran atención al medio ambiente. Las unidades incorporan medidas de ahorro energético, y un 22 por ciento del total de 250 hectáreas del desarrollo se han reservado para parques. Sistemas como el del uso de agua reciclada para los sanitarios permitirán un ahorro del 40 por ciento en el uso del agua.

Es demasiado pronto para saber si Santa Bárbara cumplirá con todas las expectativas que en este momento ha despertado. Sin embargo, es muy positivo constatar como desde la fase de diseño se ha buscado cuidadosamente minimizar el impacto social y ambiental de un proyecto tan voluminoso.

Photo credit: Luigi Guiarini

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