Creación de nuevas instituciones para fomentar la inclusión financiera

Jorge Bela, Gestor Comunitario de Bogotá
Bogotá, 1 diciembre 2014

Colombia está rezagada frente a los países líderes de la región en lo que respecta a la inclusión financiera. Según datos del Banco Mundial, tan solo un 30 por ciento de la población adulta tiene una cuenta de activa de ahorros, cifra que ASOBANC eleva al 41 por ciento (hasta un 63 por ciento ha tenido laguna vez una de estas cuentas, aunque no las use regularmente). Entre las razones habitualmente citadas como frenos a la bancarización se encuentra en primer lugar el no disponer de dinero suficiente, los elevados costes de los productos, la baja confianza en el sector financiero, las abultadas exigencias de documentación, y la distancia geográfica. En el ámbito de Bogotá, donde existe una cobertura del 100 por ciento del territorio, los elevados costes (Colombia ocupa el puesto 15 de los 21 países de América en este aspecto), la baja confianza en el sistema y las dificultades para abrir cuentas constituyen los principales frenos al crecimiento de la bancarización.

Para acelerar el proceso de bancarización, y mejorar de esta forma los niveles de inclusión financiera, acaba de entrar en vigor la ley que recibe precisamente el nombre de Ley de Inclusión Financiera. Aunque por su nombre pudiera parecer que tiene un alcance mucho mayor, su principal aportación es la creación de las Sociedades Especializadas en Depósitos y Pagos Electrónicos (Sedpe). Estas entidades tendrán autorizada la captación de recursos, aunque no podrán conceder créditos. Sus principales servicios serán la realización de giros, pagos y transferencias. Podrán emitir tarjetas de débito. Las principales novedades de estas entidades serán una necesidad de capital muy inferior a la necesaria para abrir un banco (tan solo el equivalente a unos 2,7 millones de US$), y que quedan exentos del pago del 4 por mil al que están sujetas las entidades financieras tradicionales. Los depósitos estarán garantizados por Fondo de Garantías de Instituciones Financieras (Fogafín). La apertura de cuentas se podrá hacer con apenas tres datos básicos.

Hasta ahora, el sector de los giros ha estado dominado por empresas concesionadas por el servicio postal, en un negocio que alcanza unos 5.000 millones de US$. Sin embargo, estas entidades no pueden captar depósitos, no están reguladas ni supervisadas por los entes de control del sistema financiero (tan solo del postal) y cobran unas tasas por cada giro que se consideran excesivas. Las Sedpe podrán competir con menores costos y mediante la disponibilidad de servicios adicionales, como los pagos y las tarjetas de débito. Estas ventajas son especialmente importantes en Bogotá, pues minimizan las principales barreras a la bancarización en la capital de Colombia.

Según algunas estimaciones, hasta 20 millones de colombianos no bancarizados pueden acceder a estos servicios. A diferencia de los giros postales tradicionales, permiten establecer un historial bancario, que con posterioridad puede favorecer el acceso a otros servicios bancarios. El potencial, es, por lo tanto muy grande. Sin embargo, Maria Mercedes Cuellar, presidenta de ASOBANC, alberga ciertas dudas sobre la capacidad de estas entidades para competir con las entidades postales tradicionales. En su opinión, es muy difícil anticipar el recorrido que tendrán estas nuevas entidades. También recuerda como los esfuerzos de la banca tradicional, especialmente en la reducción de costes y en la ampliación de cobertura regional, han sido ya efectivas parcialmente en aumentar la inclusión financiera.

Permalink to this discussion: http://urb.im/c1412
Permalink to this post: http://urb.im/ca1412bts