Educación en oficios tradicionales para combatir la pobreza y la exclusión social

Jorge Bela, Gestor Comunitario de Bogotá
Bogotá, 10 febrero 2015

Los diversos conflictos que han azotado Colombia en las últimas décadas han resultado en una cantidad inmensa de desplazados, muchos de ellos jóvenes, que han abandonado sus regiones de origen y se han desplazado a los grandes centros urbanos, como Bogotá. Aunque muchos de ellos cuentan con redes de familiares y amigos que les permiten dar sus primeros pasos en las grandes ciudades, encuentran graves problemas para encauzar su vida laboral, debido a la falta de conocimientos y habilidades. Colombia, además, padece una de las tasas de desempleo más elevadas de la región, 9 por ciento para la población en general, y un 16,3 por ciento para los jóvenes en Bogotá. Todo ello pone a muchos de estos jóvenes en alto riesgo de exclusión social.

Indiscutiblemente, la formación es uno de los caminos que permiten el acceso al mundo laboral. Las escuelas taller, una iniciativa de la cooperación española que tuvo su origen en los años 80, buscan precisamente educar a jóvenes en riesgo de exclusión social, entre 18 y 25 años, en diversos oficios. La Escuela Taller de Bogotá fue fundada en el año 2005 (en la actualidad en Colombia existen Escuelas Taller en Cartagena, Mompox, Popayán, Buenaventura y Barichara).

Originalmente las escuelas taller se centraban en oficios relacionados con la restauración del patrimonio artístico y cultural, como la carpintería. De esta forma no solo se permitía a los jóvenes disponer de la capacidad de encontrar un trabajo, sino que se fomentaba el cuidado del patrimonio. Así la Escuela Taller de Bogotá ha participado en proyectos como la restauración del mobiliario del Teatro Colón de Bogotá. Sin embargo, con el tiempo las actividades académicas se han ido ampliando, y en la actualidad se ofrecen certificados en cocina, construcción, elaboración de papel artesanal, y construcción y montaje de escenografías, además del de carpintería. También se ofrecen talleres de corta duración. Más de 400 alumnos pasan por la Escuela cada año. Los cursos tienen aspectos innovadores, como por ejemplo el hecho de que las mujeres participan en el de construcción, una profesión que tradicionalmente se ha reservado a los hombres.

Desde sus inicios, la Escuela Taller de Bogotá ha buscado fuentes alternativas de ingresos, para no depender totalmente de la cooperación. Aunque recibe o ha recibido el apoyo de la AECID, USAID, la Unión Europea y la Embajada Británica, entre otros, también ha formado una Asociación de Amigos, que recaba contribuciones voluntarias, y busca apoyos puntuales de empresas privadas, como Microsoft. También han abierto dos restaurantes, La Escuela y el Panóptico, y una panadería, que permiten obtener ingresos al tiempo que constituyen un espacio en el que los estudiantes pueden realizar sus prácticas. También tiene una tienda en la que venden sus productos artesanales de madera.

Permalink to this discussion: http://urb.im/c1502
Permalink to this post: http://urb.im/ca1502bts