Las Madres de Soacha y su lucha por la justicia

Jorge Bela, Gestor Comunitario de Bogotá
Bogotá, 4 mayo 2015

Colombia ha padecido un complejo conflicto armado durante los últimos cincuenta años. Aunque los choques armados hace ya tiempo que no se producen en las cercanías de Bogotá, los efectos del conflicto si han tenido consecuencias importantes en la ciudad. En artículos anteriores ya vimos como las sucesivas oleadas de refugiados han tenido un profundo impacto en el crecimiento y el desarrollo de la ciudad.

Sin embargo, hace algunos años si se vivieron episodios violentos relacionados con el conflicto en el entorno de la ciudad. Entre ellos están los casos conocidos como los "falsos positivos". Miembros de las fuerzas armadas atraían a jóvenes de bajos recursos económicos, algunos con discapacidad mental, con la promesa de ofrecerles puestos de trabajo. Posteriormente los ejecutaban y los hacían pasar por guerrilleros, con el fin de cobrar incentivos económicos y de otro tipo ofertados por el Gobierno. Según algunas estimaciones se pudieron llevar a cabo cerca de 3000 ejecuciones extrajudiciales de este tipo en Colombia en el periodo 2004-2008.

A comienzos del 2008 19 jóvenes de Bogotá fueron asesinados de esta manera. Sus madres desde el primer momento rechazaron de plano la posibilidad de que fueran guerrilleros, y comenzaron a luchar para que se hiciera justicia. La impunidad es una de las dimensionas más graves en este tipo de conflictos, y lo es aún más cuando las víctimas son personas de escasos recursos económicos. Varias de las madres de los jóvenes asesinados decidieron agruparse en lo que hoy se conoce como las "Madres de Soacha" (Soacha es la localidad inmediata a Bogotá de la que provenían 14 de los jóvenes).

Las Madres de Soacha han llevado a cabo numerosas actividades encaminadas a impedir que se olvide el asesinato de sus hijos. Entre ellas destacan la puesta en escena de una obra de teatro que aún se sigue representando en La Candelaria, el centro histórico de Bogotá, y que han también representado en Estados Unidos y en Europa. Hace aproximadamente un año inauguraron el Jardín de la Memoria, un parque levantado en Ocaña sobre el lugar en el que fueron asesinados sus hijos, en el departamento de Santander, a cientos de kilómetros de Bogotá. Fue precisamente el caso de los jóvenes de Soacha el que destapó el escándalo de los falsos positivos, a finales del 2008, y supuso el fin de estas prácticas. Desde entonces han sido condenados ocho militares y hay abiertos más de 200 casos judiciales.

María Sanabria, una de las madres de Soacha, considera crucial seguir realizando actividades. Los culpables del asesinato de su hijo de 16 años, Jaime Estiven Valencia, aún no han sido juzgados, y ella teme que un cambio legislativo impida seguir investigando. Los responsables de la muerte de Fair Leonardo Porras, de 26 años pero con una discapacidad mental, fueron condenados en 2014, pero su madre, Luz Marina Bernal, sigue luchando por que se haga justicia con el resto. Las iniciativas de las Madres de Soacha han permitido que se ponga fin a uno de los episodios más tristes del conflicto armado en Colombia, y han dado un empuje decisivo a la búsqueda de la justicia en los casos que se produjeron.

Foto: Toya Viudes

Permalink to this discussion: http://urb.im/c1505
Permalink to this post: http://urb.im/ca1505bts