En la economía deprimida de Caracas, ¿cómo evoluciona la innovación?

Maria B. Garcia, Gestor Comunitario de Caracas
Caracas, 25 junio 2015

En el apogeo de innovaciones que caracterizan al siglo 21, nos vemos bombardeados de economías basadas en la tecnología innovadora en ciudades tales como San Francisco, Boston, Nueva York.

Sin embargo, en economías que sufren de grandes depresiones económicas por la inflación devastadora, los conceptos de "innovación" y "economía" se derivan como dos conceptos ajenos uno al otro, divorciados de esa fuerza ingeniosa que se ven en Nueva York o Silicón Valley. Así que, en economías deprimidas. tales como ha ocurrido en Caracas desde Mayo del 2015, nos preguntamos, ¿cómo se vería la innovación?

El resultado se ha desarrollado a través de un arte mural profundamente expresivo de la Caracas actual, dentro del vecindario del 23 de Enero. En 1950, Macos Pérez Jiménez desarrolló unos apartamentos de ayuda social en el oeste de la ciudad llamado 2 de Diciembre para conmemorar el golpe de estado que le otorgó al dictador su espacio dentro de Miraflores como Jefe comandante de la República de Venezuela. Claro, luego de la caída de su dictadora, los edificios fueron bautizados "23 de Enero."

Es aquí, donde se produce un lienzo natural en las paredes donde los artistas expresan su dolor, alegrías, y fuerza comunal de ideologías políticas, sociales y filosofía de vida. Aquí no predomina los algoritmos complejos que caracterizan las innovaciones del Norte Global sino las pinceladas sobre espacios compartidos de las paredes de un conjunto de apartamentos sociales.

El 23 de Enero, entonces, predomina como el espíritu fantasmal de una ciudad plagada por las muertes de los pasados gobiernos derrotados, dictaduras militares y destrezas filosóficas. Hasta el nombre de este lugar representa la muerte de una dictadura militar, dura y que reprimía los derechos que hoy en día tanto valoramos dentro de la declaración de derechos humanos en el ámbito global. Es, en sus paredes, donde aparecen imágenes de una paz plagada por conflicto y violencia con otras imágenes de soldados muertos y mártires de las luchas en tiempos pasados. Cada artista encuentra su tema, y democráticamente utilizan ese espacio libre para denotar su realidad. El arte de murales exhibe los puntos de vistas de una Venezuela que tiembla de opiniones paradójicas pero emblemáticas de la pobreza que vive el país.

El arte de la calle, del 23 de Enero, debería ser apartado dentro del arte mundial como expresión genuina del dolor pero a su vez de la esperanza. Un último suspiro de una Caracas ahogada dentro de las ideas conflictivas de una ciudad dividida y simbólico del arte de una comunidad (no financiado) que lleva sobre sus hombros, el indefinido espíritu de dolor y de furor de un bravo pueblo con fuerza y honor.

En los ojos de los artistas, las imágenes y pinturas son emblemáticas y anonadan a los ciudadanos que pasan por su lado. Algunos murales expresan una critica implícita de la falta de justicia con una paloma (paz) pintada con una herida de bala por el corazón.

Los murales innovan a través de la expresión, moviéndose a más distancia de las tecnologías avanzadas que caracterizan al mundo actual, en vez de numerosos cálculos matemáticos, las pinceladas de sus ideas políticas y acogen las vidas y esperanzas de los ciudadanos a través del espacio público.

Es este espacio que se viste de óleos para resaltar las penurias y/o luchas de los Caraqueños, donde existe el arte explosivo de sus comunidades que buscan expresar a través de la innovación sus ojos vigilantes y esperanzados.

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