Integrando los sistemas de transporte en Bogotá

Jorge Bela, Gestor Comunitario de Bogotá
Bogotá, 1 julio 2015

El Transmilenio, sistema rápido de transporte mediante buses de Bogotá, es uno de los mayores del mundo, y a menudo se le cita como ejemplo exitoso de BRT. Comenzó a operar en el año 2000, y en la actualidad transporta a más de 2,3 millones de pasajeros cada día. Sus buses circulan por 113 kilómetros de líneas exprés, y por las avenidas donde circula se prohibió la circulación de los buses particulares, conocidos localmente como "busetas". La red de servicios alimentadores de Transmilenio se extiende por otros 600 kilómetros de vías compartidas con el tráfico convencional. Sin embargo, el Transmilenio se puso en funcionamiento sin un plan de integración con el resto de los sistemas de transporte de la ciudad. El resultado ha sido que en Bogotá existieron durante muchos años dos sistemas paralelos de transporte, uno el TM y el otro compuesto por docenas de compañías privadas operando los buses tradicionales. El alto costo de los pasajes hace imposible para muchos pasajeros combinar ambos sistemas de forma cotidiana. Para los residentes alejados de las estaciones de Transmilenio, o de sus alimentadores, a menudo en los barrios mas pobres de la ciudad, la única opción viable era continuar usando las lentas e incómodas busetas.

Finalmente, en el año 2009 se adoptó un plan que integraría todos los sistemas de transporte de Bogotá, incluyendo el futuro metro, cuya construcción aún no ha comenzado. La ciudad fue dividida en 13 sectores, y cada uno de ellos se asignó a un operador. Tos pasajes serían válidos en todo el sistema, incluyendo el Transmilenio, aunque se cobraría una mínima tasa en cada transfer. Aunque el plan contemplaba la incorporación de las empresas operadoras tradicionales y de sus empleados, estas se opusieron con fuerza al mismo. En el año 2010 un paro masivo prácticamente paralizó Bogotá durante tres días. Diversas crisis políticas y financieras ralentizaron la implementación del plan, y no fue hasta agosto del 2012 cuando las primeras líneas del sistema integrado comenzaron a funcionar.

El nuevo sistema, conocido como el Sistema Integrado de Transporte (SITP) está suponiendo una profunda transformación a la forma en que los bogotanos utilizan los buses. Tradicionalmente, los buses cargaban y descargaban pasajeros casi en cualquier punto, bajo demanda de estos. Los usuarios pagaban directamente a los conductores, un proceso que aún ralentizaba más el tráfico. Las busetas eran muy viejas, algunas con mas de 30 años, y extremadamente contaminantes, además de contar con muy poco espacio entre los asientos y con puertas muy pequeñas, por tanto peligrosas en caso de accidente. Por el contrario, los buses integrados en el SITP cargan y descargan pasajeros solo en las paradas, aceptan exclusivamente las tarjetas del sistema como forma de pago, y los buses han sido re manufacturados para que las puertas de acceso sean grandes. Los mas viejos y pequeños han sido desguazados. Aún quedan unas 5.000 busetas tradicionales circulando, pero desde el 1 de junio lo hacen bajo el SITP, cumpliendo sus normas. En los próximos meses serán re manufacturados o chatarrizados.

El proceso de creación del SITP ha sido complejo y costoso. Los bogotanos, sobre todo los de menores recursos, han estado pagando el precio de no contar con un sistema integrado de transporte. Una vez mas se comprueba que el contemplar la integración desde el plan inicial de diseño del sistema masivo de transporte hubiera sido mucho mas eficaz y rentable.

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