El urbanismo pedagógico: un nuevo método de planificación en Medellín

Lou D'Angelo, Gestor Comunitario de Medellin

Conocida por el "urbanismo social", Medellín recién experimentó con el "urbanismo pedagógico", un concepto que apareció durante la administración Gaviria (2012-2015). El "urbanismo pedagógico" consiste en incluir los ciudadanos en la toma de decisiones de políticas públicas, es decir, consiste en entender el urbanismo como un proceso que incluye la participación ciudadana. En las palabras de la alcaldía "todas las propuestas urbanas deben ser discutidas con la comunidad, no sólo como manera de informar, y menos como una manera de publicitar, sino como una manera de hacer proyectos relevantes para las necesidades que sólo la comunidad conoce".

El urbanismo social, que empezó durante la administración Fajardo (2004-2007), permitió una gran (y publicitada) transformación urbana focalizada en temas sociales. El urbanismo pedagógico fortalece el urbanismo social y supera sus objetivos: la meta ya no es sólo implementar un proyecto social, sino hacerlo con la población afectada. Tiene que ser entendido entonces en el contexto de la gran transformación urbana en la cual los ciudadanos quieren participar. Medellín, y de manera general Colombia, se caracteriza por una falta de confianza en los políticos y en la administración, sobre todo en el periodo anterior a la administración Fajardo, debido a las altas tasas de corrupción, los niveles bajos de transparencia, y otras dimensiones de mala gobernanza. La participación en proyectos urbanos es entonces beneficiosa, ya que genera una relación de confianza entre los gobernantes y la población.

Unos ejemplos de urbanismo pedagógico citados con frecuencia son las "Unidades de Vida Articulada" (UVA), estructuras modernas que resultan directamente del proceso participativo: se organizan talleres para que los habitantes puedan expresar lo que quieren en sus barrios, y los arquitectos aportan entonces con sus conocimientos para formular un proyecto. Las UVA suelen ser lugares de encuentro en el barrio, y son habitualmente espacios para el deporte, la cultura y la recreación; pero cada UVA es única, ya que resulta del proceso participativo.

El urbanismo pedagógico se aplica también a los proyectos de gran escala, tal como el proyecto "Medellinnovation", formulado por Ruta N, un programa de renovación urbana que apunta a crear un distrito de innovación. El método del urbanismo pedagógico incluye tres etapas: antes, durante y después de la implementación del proyecto. En el caso de Medellinnovation, que todavía está en etapa de formulación, después de realizar un diagnóstico basado en parte en un censo, Ruta N organizó 63 encuentros con la población afectada por la renovación urbana. Los encuentros apuntaban a proporcionar información y responder a las preguntas, pero Ruta N trató también de incluir los ciudadanos en la formulación del proyecto a partir de talleres, en los cuales los moradores tenían que llevar sus ideas para la renovación de su barrio.

Estas iniciativas resultan de la idea que el urbanismo no es sólo de los académicos y los expertos, sino que los ciudadanos también pueden contribuir en la formulación de los proyectos urbanos, ya que son los que mejor conocen los barrios y que serán los primeros beneficiarios de los proyectos. La participación de la comunidad también permite una mejor apropiación de los proyectos.

Sin embargo, como lo mostró Juan Rafael Peláez Arango, los actores de la sociedad civil influencian poco el proceso de toma de decisión en Medellín. Aunque la mayoría de los planificadores reconocen que la participación permite llegar a planes más sustentables, en la práctica, existen muchos límites a la participación comunitaria. Primero, las presentaciones por su complejidad son difíciles de entender para la población afectada, que a veces tiene bajos niveles de educación. Muchos habitantes sienten también que sólo les consultan sobre temas superficiales, mientras que los planificadores ya formularon la mayoría del proyecto. A veces los procesos participativos se vuelven situaciones conflictivas: en el caso del proyecto "Medellinnovation", muchos habitantes temen que cause un proceso de gentrificación, y que no podrán quedarse viviendo en el barrio con las mismas condiciones de vida, lo que genera una tensión entre los expertos de Ruta N y la población. Un encuentro organizado por Ruta N fue por ejemplo interrumpido, después de que habitantes empezaron a irse o a manifestar porque los organizadores no permitieron a un señor que preguntara algo durante la presentación. Muchos sintieron que no se les escuchaba, y no creían que sus ideas y opiniones serían incorporadas en el proyecto. Denunciaron una "participación simbólica", o lo que Arnstein llamó "el ritual vacío de la participación", en contraste con el verdadero poder de influenciar las políticas.

Así, el urbanismo pedagógico es un proceso participativo innovador, que permite realizar proyectos que corresponden mejor a las necesidades de la población. Sin embardo, todavía no sabemos hasta qué punto las ideas de las poblaciones afectadas serán reflectadas en las decisiones más importantes de los mayores proyectos urbanos de Medellín, como el proyecto "Medellinnovation".

Photo credit: Lou D'Angelo

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