Utilizando la tecnología para mejorar la movilidad en Bogotá

Jorge Bela, Gestor Comunitario de Bogotá
Bogotá, 2 mayo 2016

El que National Geographic escogiera a Bogotá como una de las 50 ciudades inteligentes que vale la pena visitar fue para muchos una sorpresa, tanto dentro como fuera de Colombia. Aunque los criterios que impulsan estas listas son siempre controvertidos, para muchos bogotanos los ingentes problemas que acechan a la capital colombiana resultan incompatibles con su consideración como Smart City. Sin embargo, es la necesidad de encontrar soluciones a estos problemas acuciantes lo que ha impulsado a Bogotá hacia la búsqueda de soluciones innovadoras.

Quizás el mejor ejemplo lo podamos encontrar en el transporte urbano. Bogotá es una de las ciudades más congestionadas del mundo. Su extensión y la alta densidad de la zona central se conjugan con la inexistencia de un sistema de transporte público integrado. El BRT, conocido como Transmilenio, supuso un importante avance tras su inauguración en el año 2000, e incluso se utiliza como ejemplo de despliegue exitoso de este tipo de soluciones. Sin embargo, su alcance no es suficiente para compensar la ausencia de otros sistemas, como el metro o los trenes de cercanías. Tampoco se ha integrado de forma satisfactoria el Transmilenio con el resto de los transportes públicos. El resultado es una ciudad al borde del colapso circulatorio, en la que incluso desplazamientos cortos pueden demorar más de una hora.

Para paliar estos problemas, a la espera de que se acometan las costosas infraestructuras necesarias, la Alcaldía de Bogotá creó en el año 2015 el Centro de Gestión del Tráfico de Bogotá , que se integra dentro del ambicioso proyecto de Sistema Inteligente de Transporte (SIT). Este sistemas busca recopilar en tiempo real el mayor número de datos, que, mediante su análisis, también en tiempo real, permiten facilitar la toma de decisiones de los responsables de tráfico del municipio.

En la actualidad el SIT cuenta con sensores automáticos y cámaras. Inicialmente se han instalado 50 sensores de velocidad conectados a la red WiFi (se espera contar con 300 a medio plazo), 160 sensores de conteo de vehículos, sensores de bicicletas y al menos 100 cámaras municipales, a las que se podrán conectar cámaras privadas. Los usuarios del SIT tendrán acceso integrado a los sistemas de cartografía e información geográfica del municipio.

El Centro de gestión de Tráfico, núcleo central del SIT, cuenta con cuatro salas: sala de monitoreo y visualización; sala de modelización y estadística; sala de detección electrónica de infractores (facilita la imposición de sanciones mediante sistema electrónicos); sala de Crisis y sala de medios y prensa. También están interconectados con el NUSE (servicio de atención de emergencias 123), el sistema automático de semaforización, y la policía de tránsito. Desde el centro de control se pueden detectar las incidencias y dar las instrucciones oportunas para optimizar los recursos y responder con una rapidez mucho mayor.

El éxito obtenido con el SIT ha impulsado a la Alcaldía de Bogotá a crear un centro de comando, control y vigilancia, esta vez centrado en combatir otro de los graves problemas de la ciudad: la delincuencia. El sistema, que se espera tenga un costo entre 60 y 80 millones de dólares, centralizaría el control y mantenimiento de las cámaras de seguridad, y tendría una integración con los servicios de seguridad similar a la que tiene en SIT en materia de tráfico rodado.

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