Bogotá como Región: Entrevista con el planedor urbano Pedro Ortiz

Jorge Bela, Gestor Comunitario de Bogotá
Bogotá, 2 junio 2016

Pedro Ortiz trabaja en la actualidad como Planeador Urbano Senior en el Banco Mundial, Washington DC. Con anterioridad fue Subdirector del Colegio de Arquitectos de Madrid y Director del Instituto de Desarrollo Urbano. Ortiz fue concejal del Distrito de Salamanca, en Madrid, (1989-1991). También fue Director del Plan Estratégico de Madrid (1991-1994). Además de su libro, The Art of Shaping the Metropolis, ha publicado numerosos artículos sobre los problemas asociados a la expansión urbana en diversas regiones del mundo. Ha trabajado como consultor con la ciudad de Bogotá durante décadas.

¿Cuáles son los principales retos institucionales a los que se enfrenta la región de Bogotá?

La bicefalia: La confrontación permanente (yo la he conocido desde hace 18 años independientemente de las personalidades de sus gobernantes) entre la Alcaldía y la Gobernación. Esta equipotencialidad, y la falta de estructuración de competencias necesarias a la toma de decisiones comunes, hace que todo se pare en cuanto hay desacuerdo. Esto lo he conocido mandato a mandato en estos últimos 18 años. Para que la cosa funcione se necesita la inteligencia colectiva de los ‘Sabanos’ exigiéndoselo a sus gestores públicos, tanto Legislativos como Ejecutivos.

Bogotá se asemeja a modelos como Londres o Madrid en los que un gran centro urbano comparte el espacio regional con ciudades más pequeñas. En algunos casos, como Soacha, ambas ciudades están físicamente unidas. ¿Qué dificultades supone esta situación?

Solo dificultades políticas. Desde el punto de vista técnico no habría dificultades. Habría que vertebrar esencialmente el sistema verde a través del rio Bogotá y sus afluentes, y el sistema de transportes colectivos con metro, cercanías, y transportes urbanos subsidiarios como autobuses y transmilenios alimentadores. El que Bogotá no haya llegado a esta solución es solo un problema político, no técnico. La institucionalidad de Bogotá genera conflictividad y antagonismos personalistas. Basada en la Constitución del 91, han pasado 25 años y ha demostrado que este marco metropolitano no ha funcionado. Sería el momento de revisarla.

¿Cómo ve, desde un punto de vista regional, la situación del transporte en Bogotá?

Muy atrasada. Pretender construir una metrópolis solo sobre un transporte eminentemente urbano como es el Transmilenio es un suicidio que hace que Bogotá no pueda competir en el ámbito internacional. La intermodalidad es lo que permite generar la competitividad internacional metropolitana. Es necesario el tren, metro, BRT’s, autobuses, etc. Quítele Ud. el metro o el cercanías a Paris, a Londres o a Nueva York… y las convertirían en Bogotá. Paris o Londres son 5 veces más productivas que Bogotá en términos económicos. Los datos son incontestables para los profesionales. Solo los políticos los manipulan en función de sus intereses y engañan a los Bogotanos. La responsabilidad de los Bogotanos es que se dejan engañar.

¿Es necesario construir grandes vías rápidas de circunvalación, ALO, por ejemplo?

De circunvalación no: Bogotá no es circular y hacerlo lo único que haría es incrementar la congestión. Bogotá es direccional y hay que solucionar esa direccionalidad ahora congestionada. La ALO está demasiado cerca y recorre una trama urbana consolidada y congestionada. No es la solución. La solución está más lejos: Una autopista de gran capacidad desde el Puente del Común pasando por Mosquera. Esa autopista con capacidad al menos para 250.000 vehículos reestructuraría la metrópolis Sabana, y se financiaría sola con el valor del suelo de actividad económica generado. Sería el Eje Cero de la Sabana. Pero no se puede hacer sola. Hay que reticular la Sabana y sobretodo hacer también las 3 líneas del tren de Cercanías, Zipaquirá, Faca y Soacha, cuyas vías están ahí. Todo esto lo dije ya en 1998. Cada día que pasa se agrava la situación, y los daños los pagan los ciudadanos de Bogotá. Desde 1998 han pasado más de 6.500 días de atascos afectando a 8 millones de personas en cada día. El daño social y económico habría que reclamárselo personalmente a los políticos que han estado a cargo de Bogotá, Cundinamarca y en el Gobierno Central, que también es responsable.

Foto: LSE Cities

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