Los recicladores en Bogotá: luchando por el reconocimiento legal

Jorge Bela, Gestor Comunitario de Bogotá
Bogotá, 14 julio 2016

Cada noche, poco después de la caída del sol, es fácil ver por las calles de Bogotá un elevado número de personas dedicadas al reciclaje de residuos sólidos. Realizan su trabajo en silencio, separando los materiales de la basura, y sin interferir en el transitar de los peatones. Aunque el número exacto de recicladores es difícil de concretar, la Asociación de Recicladores de Bogotá afirma que son unos 21.000, un 31% de los cuales son mujeres. Según datos del banco Mundial, citados por la ARB, un 1% de la capital de Colombia se dedica profesionalmente a este trabajo. Por sus manos pasa una cantidad significativa de las cerca de 6.400 toneladas de basura que genera la mega urbe.

Su papel está cada vez más valorado, pues tiene un impacto medioambiental considerable. Cada año más de 86.000 toneladas de materiales reciclables son apartadas del flujo de desechos para ser reutilizados. Aunque esta cifra es aun relativamente baja, se estima que no llega al 16% de todo el material potencialmente recuperable, si tiene un alcance significativo.

A pesar de su importancia, el trabajo de reciclado ha sido realizado por personas tradicionalmente marginadas socialmente. Con ingresos muy por debajo de los mínimos legales, y sin ninguna protección social. La situación empezó a cambiar tras una sentencia del año 2003, en el que el Tribunal Constitucional colombiano ordenó que se reconociera el trabajo de los recicladores. Sin embargo, como tantas veces sucede en Colombia, las decisiones judiciales no son suficientemente respetadas, y fue necesaria una nueva sentencia, en 2011, para que la administración del entonces alcalde Gustavo Petro, ordenara la integración formal de este colectivo en el esquema de recogida de basuras. El esquema contempla el pago de una cantidad fija según la cantidad de residuos reciclados.

En este proceso fue crucial el papel jugado por la Asociación de Recicladores de Bogotá (ARB) . Fue esta organización, creada en 1991, la que interpuso las acciones judiciales que desembocaron en las sentencias del Tribunal Constitucional. Con cerca de 5.000 afiliados, la ARB es la mayor agrupación de su tipo. Su directora, Nohra Padilla, comenzó a trabajar como recicladora cuando tenía 7 años. Su familia, como tantas otras en su país, había llegado a Bogotá huyendo de la violencia que asolaba las regiones rurales.

La ARB no solo cumple funciones reivindicativas, sino que también imparte formación entre sus integrantes. Ofrece cursos en materias tan diversas como la capacitación en nuevas técnicas y seguridad en el reciclaje, o seminarios de fortalecimiento del liderazgo entre las mujeres. También ha trabajado con organismos multilaterales, como el BID, en la administración de programas de mejoramiento de la situación de los recicladores.

El futuro inmediato sigue lleno de incertidumbre. Por un lado, han surgido acusaciones de corrupción sobre el sistema establecido por la administración anterior. Por otro lado, la nueva administración ha lanzado una propuesta de nuevo modelo de recogida de residuos para Bogotá, que busca privatizar de nuevo el servicio. Aunque en el proyecto queda garantizada la integración formal de los recicladores, la ARB tendrá que trabajar firmemente para que este promesa no quede, una vez más, olvidada una vez que el nuevo modelo sea realmente implementado.

Foto: Jorge Bela

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