El Papel de los Equipamientos Urbanos en Cali: Una entrevista a Angela María Franco Calderón

Jorge Bela, Gestor Comunitario de Cali
Cali, 15 junio 2016

Ángela Franco es arquitecta, especialista en planeamiento urbano. Tiene una maestría en sociología, y en la actualidad estudia el doctorado en la universidad de Cambridge. Obtuvo la beca Hubert H. Humphrey – Fulbright en MIT, donde participó en el programa Special Program of Urban and Regional Studies. Es profesora asociada en el departamento de arquitectura de la Universidad del Valle, en Cali, Colombia. Fue vice decana de investigación en esta universidad. Lidera el grupo de investigación Observatorio de Arquitectura y Urbanismo Contemporáneos, y sus proyectos se centran principalmente en el estudio de asentamientos informales, espacio público, desarrollo urbano e impactos sociales. 

¿Cuál es el papel que pueden jugar los equipamientos urbanos como elementos integradores y de mejora de inclusión social a corto y medio plazo en Cali? ¿Existen otros ejemplos destacables?


Los equipamientos en una ciudad tienen como principal objetivo cubrir necesidades básicas de la población. Sin embargo, lo que los diferencia de otras infraestructuras es que en los equipamientos y el espacio público es donde se promueven valores como el respeto por la diferencia, la equidad y la igualdad de derechos.

En Cali, una ciudad de deportistas, los equipamientos construidos para los VI Juegos Panamericanos realizados en 1971 y los nuevos equipamientos que se construyeron como su complemento para la realización de los IX Juegos Mundiales de 2013 son motivo de orgullo para los caleños.

¿Existe desde la Alcaldía una visión global de este tema? ¿puede el sector privado jugar un papel destacado?

En el Plan de Ordenamiento Territorial de Cali se consideran los equipamientos como un sistema que se articula con el espacio público, las redes de movilidad y los sistemas naturales. En el Plan, es interesante la inclusión de la noción de ‘nodos de equipamientos’ con el objetivo de “generar equilibrio, complementariedad, equidad territorial, y minimizar la localización aislada de equipamientos”.

Para cumplir este objetivo, la gestión pública es fundamental pero también la gestión privada es importante. Por ejemplo, la construcción de equipamientos como parte de programas de responsabilidad social es una modalidad que en Cali ha tenido unos resultados contundentes. Destaco tres experiencias que han contribuido a mejorar la calidad de vida de diferentes comunidades: el Centro de Servicios de la Comuna 18 gestionado por la Fundación Carvajal, las ludotecas de la Comuna 20 gestionadas por la Fundación Sidoc y el Tecnocentro Cultural Somos Pacífico gestionado por la Fundación Alvaralice.

Frente a la tendencia de ubicar las instalaciones educativas alejadas del centro urbano, ¿existe en Cali algún proyecto para abrir las comunidades educativas a la ciudad?

En Cali existen colegios públicos y privados distribuidos por la ciudad pero su localización no necesariamente está vinculada, como en algunas ciudades del mundo, con la planeación urbana. Con esto me refiero específicamente a que no hay una distribución equitativa en el territorio pero tampoco es obligatorio matricular a los niños y jóvenes en el colegio más cercano. El sistema no es una red de pequeños colegios sino infraestructuras más grandes que ofrecen los cupos necesarios para estudiantes de toda la ciudad. Esto implica que para algunos sea necesario hacer grandes desplazamientos para ir a estudiar, incluso trayectos de más de una hora.

Ahora bien, uno de los mayores problemas generados por los planes urbanos anteriores fue que se permitió una gran concentración de equipamientos en el suelo de expansión en el sector sur. En los 1980s se inició la construcción de una gran cantidad de colegios y universidades privadas que siguen creciendo. La posibilidad de construir en amplios lotes fue respaldada por los usos del suelo que no tuvieron restricciones en cuanto al ‘límite ideal’. El resultado es el desarrollo de campus universitarios y grandes colegios campestres en el mismo sector, lo cual ocasiona hoy en día uno de los mayores problemas de movilidad de Cali: a la zona entran diariamente, por dos vías disponibles, alrededor de 80.000 vehículos.

Las únicas estrategias que veo como posibles soluciones para abordar el problema son frenar la concentración de equipamientos en el sector y desincentivar el uso del carro. No solo se requieren infraestructura y planeación; se requiere compromiso por de las instituciones y sentido de colaboración por parte de los ciudadanos.

Foto credit: Angela María Franco Calderón

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