El arte urbano le cambia la cara a la comuna 13 de Medellín

Lou D'Angelo, Gestor Comunitario de Medellin

Mientras Medellín era “la ciudad más peligrosa del mundo”, la comuna 13 era su centro neurálgico. En esta comuna entraron las guerrillas, los narcos, y los paramilitares. Pero según sus habitantes, el momento más terrible fue cuando los militares invadieron los barrios durante la « OperaciónOrión » de 2002, una operación que ha sido ampliamente cuestionada por las víctimas civiles que dejó, el número de desaparecidos y ejecuciones extrajudiciales.

Con la llegada del alcalde Fajardo en 2004, nace la idea de pagar la deuda social con aquellas zonas olvidadas por el Estado, y se multiplica la inversión estatal en la comuna 13. Se inicia el proceso de « presupuesto participativo », se construyen escaleras eléctricas y un teleférico para mejorar la movilidad, y se apuesta en la educación con la construcción de nuevas bibliotecas.

Si la intervención estatal en la comuna 13 es clave para entender su transformación y la reducción de la violencia, se destacan también las iniciativas comunitarias, y sobre todo las iniciativas culturales. De esta historia terrible, nació una tradición de organización comunitaria einiciativa popular fuerte.

El mejor ejemplo de esta dinámica es el hip hop. Unos jóvenes aspirando a dar una alternativa a los chicos para no caer en la criminalidad fundaron la Casa Kolacho, un centro cultural de hip hop, donde se ensena el rap, el grafiti, el break dance y la creación musical (DJ). Ahí se comunica un mensaje de paz, se quiere hacer « una revolución sin muertos ». Casa Kolacho es uno de los tantos movimientos artísticos de la comuna 13, como Casa Morada, Hip Hop C15, Camaleón Producciones, Agro Arte, que trabajan para mostrar que el arte y el trabajo comunitario son medios de resistencia a la vida delincuencial y al conflicto. El rapero Jeihhco del grupo C15 es una de las voces principales de este movimiento, mientras el grafiter o Jomagha logrado cambiar lugares grises por espacios llenos de arte y color, con la idea que esta transformación del entorno cambia la vida de él que lo habita.

Los jóvenes de la comuna 13 han encontrado el apoyo de la alcaldía en este movimiento artístico. A través del programa “Medellin se pinta de vida”, la alcaldía ha financiado pintura para que los artistas locales puedan pintar murales, y para que los habitantes del barrio puedan pintar las fachadas de sus casas de todos los colores. Esta iniciativa ayudóa restaurar la relación entre la comunidad y las autoridades, y entonces a mejorar la confianza de los habitantes en las instituciones locales, un proceso enmarcado en la cultura del Urbanismo Pedagógico que promueve la Alcaldía de Medellín.

Los grafitis no solo cambian estéticamente el espacio, sino también la percepción que los habitantes tienen de su barrio. “Se convierte en un área que se puede frecuentar más, que es más habitable y muy llamativo para las personas” afirmó Jomag. Asimismo, se fortalece la apropiación y el sentido de pertenencia por parte de la comunidad.Además, con el hip hop, los jóvenes no solo mandan un mensaje de paz, sino de resistencia cultural pacífica y activismo comunitario.“El arte y la cultura han ofrecido a estos jóvenes lo que el sistema político y la economía no les podía ofrecer: un lugar en la sociedad” afirmó Lucía González, trabajadora social.

El arte también le da otra imagen al barrio, y así mejora la reputación de la comunidad. Muchos habitantes de la comuna 13 se sienten discriminados solo por el barrio donde viven, pero poco a poco, la percepción cambia de adentro hacia afuera. En julio de 2016, una charla TED sobre la transformación de la comuna 13 fue organizada en la misma comuna, y atrajo visitantes de toda la ciudad así como extranjeros, demostrando el interés que genera esta transformación impulsada por la cultura.

Otro logro es que el arte urbano sirve como archivo histórico, ya que muchos grafitis & canciones narran el conflicto, contando los hechos violentos para reconstruir la memoria colectiva y para que no se repita la historia. El grafiti “Orión nunca más” muestra un niño que mira por un vidrio roto por una bala, y en el fundo se ve un helicóptero del Ejército disparando.

Esta transformación cultural no se ha hecho sin dificultad: 10 artistas de hip hop fueron asesinados por los combos, y hoy en día persiste la violencia en la comuna 13. Además de decir a los jóvenes que le den la espalda a los combos, los artistas llaman la atención sobre los problemas de la comuna, y por ende, llaman a una presencia institucional mayor en el territorio. En 2009 asesinaron a “Kolacho”, líder de ese movimiento artístico. Su amigos quisieron expandir su legado, y así nació la escuela de hip hop “casa Kolacho”. En 2012 asesinaron a otro rapero, El Duque, y amenazaron al resto del colectivo, lo que provocóel desplazamiento forzado de la Comuna de 76 jóvenes artistas.

El camino está sembrado de escollos, pero hoy la comuna 13 se está transformando gracias al esfuerzo conjunto de Gobierno y ciudadanía, y esta experiencia nos muestra como el arte puede ser agente de cambio.

Photo credit: Colores Mari

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