Tres fundaciones que participan en el diálogo urbano

No hay dos fundaciones iguales, cada una tiene una forma de actuar, unos objetivos, una cultura propia que la distingue claramente del resto. Aún así, todas tienen un denominador común: la voluntad de tener un impacto positivo en los ámbitos de su actuación, y recursos propios para hacerlo. Y son esas dos características las que les permiten apoyar iniciativas innovadoras, asumir ciertos riesgos que otras fuentes de apoyo rara vez están dispuestas a asumir. En este contexto, en la sesión de networking del miércoles pudimos conocer mejor el trabajo que en temas de urbanismo realizan tres fundaciones con una gran tradición en el establecimiento de diálogos entorno a los temas urbanos.

Martin Beaumont nos habló de la Fundacion Avina, creada en 1994 por el empresario suizo Stephan Schmidheiny. Avina tiene una estructura completamente descentralizada. El foco central de su actuación en problemas urbanos se articula en torno a los recursos, no tanto a los derechos: ninguna ley puede ser efectiva si no se da a conocer bien entre sus beneficiarios y si no se administra con recursos suficientes in con una gestión efectiva y transparente. El desarrollo sostenible, en palabras de Martín, es imposible sin ciudades sostenibles. Por eso trabajan intentando conectar y amplificar el trabajo de diversos actores sociales en contextos de alta desigualdad y donde las decisiones no se toman considerando el bien común. Pero la sociedad civil, añade, no puede cargar con todo el peso, se deben producir cambios fundamentales en la gobernanza, con una mayor transparencia. El flujo de datos es crucial para permitir a la sociedad civil argumentar mejor sus demandas, articular su lucha en base a evidencias concretas.

Para Don Chen, el trabajo de la Fundación Ford se centra sobre todo en la búsqueda de cambios sistémicos. Sus proyectos en Colombia han apoyado el fortalecimiento de movimientos sociales y de redes. Algunos de estos proyectos no han requerido una gran inversión económica, como lo fue la creación de un consorcio sobre desarrollo urbano de las universidades en Cali, que hasta ese momento tenían escasos ámbitos de cooperación y diálogo. La capacidad de apertura, la ruptura de la insularidad son dos aspectos cruciales en el trabajo de Don. Los amplios recursos de la Fundación sí están disponibles para proyectos que requieren una mayor intervención. Este es el caso del Corredor Verde de Cali, uno de los proyectos de recuperación urbana más importantes de Colombia, y que se ve amenazado por la estricta limitación de mandatos que rigen en todo el país. La mejor manera de proteger la continuidad del proyecto es generar el mayor apoyo posible entre la ciudadanía.

La sesión concluyó con la presentación por parte de Julien Woessner del trabajo de la Fundación Charles Leopold Mayer, fundada en 1982. Esta fundación también busca fortalecer las comunidades y la sociedad civil para mejorar su capacidad de influir en los procesos de toma de decisiones e impulsar una mejor gobernanza y nuevos modelos económicos. Cuentan con una editorial en la que se ocupan de divulgar y analizar estos temas.

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