Jorge Bela

 
Proyectos que merecen apoyo: El Corredor Verde de Cali

Jorge Bela, Gestor Comunitario de Cali

 

Todos los años por estas fechas se nos pide que identifiquemos un proyecto que valga la pena apoyar. En esta ocasión la elección para mi ha sido obvia: el Corredor Verde de Cali, probablemente el mas ambicioso proyecto de renovación urbana en Colombia. Busca convertir unas vías ferroviarias casi en completo desuso, en un parque lineal por el que discurran medios de transporte público con bajas o nulas misiones de gases de efecto invernadero. El corredor tiene una longitud de 15 kilómetros, atravesando la ciudad de norte a sur, a los que hay que añadir un ramal de 7 kilómetros de longitud de este a oeste. El ancho medio es de unos 100 metros.

Cabe destacar que anteriormente se había aprobado la construcción en ese mismo corredor de una autopista de peaje, la Autopista del Bicentenario, cuyo proyecto llegó a estar bastante avanzado. La autopista hubiera creado una barrera física, incrementando aún más las diferencias sociales existentes en la ciudad, y existían serias dudas sobre la aceptación del pago de peajes por parte de los automovilistas. También hubiera tenido un efecto perjudicial en el uso de la bicicleta: Cali es una ciudad idónea para su uso, tanto por su orografía como por su clima, y pese a las barreras que suponen las vías rápidas, un 11 por ciento de los caleños la utilizan como su medio de transporte habitual. En su mayoría lo hacen por no poder permitirse ningún otro.

Ya en el año 2010, Ángela Franco y Marcela Falla dirigieron un taller conjunto entre las Universidades del Valle y San Buenaventura, en el que se proponían alternativas verdes a la construcción de la vía de peaje. Rodrigo Guerrero, nuevo alcalde de Cali, recogió la idea del Corredor Verde y la incluyó en el Plan de Desarrollo de Cali 2012-2015. El proyecto de la Autopista del Bicentenario quedó definitivamente cancelado.

El proyecto está aún en fase de definición, pero contempla la necesidad de incluir medios de transporte. Según Felipe Targa, responsable del estudio de diseño y viabilidad , la solución podría ser un tranvía o tren ligero, que formase el núcleo de una futura red de cercanías. También podría ser un sistema de buses eléctricos que circulasen con límites de velocidad, un modelo ya ensayado en el Bulevar del Río. El corredor incluiría también carriles exclusivos para ciclistas, aspecto especialmente relevante en Cali. Otras ideas innovadoras incluyen la creación de huertas cuyos productos se pondrían a la venta en el mismo corredor. El estudio ha obtenido el apoyo de la cooperación francesa, del Banco Mundial y de la Fundación Ford, entre otras organizaciones.

Es extraordinario el contraste que ofrece el proyecto anterior, una autopista de peaje excluyente y contaminante, frente a un corredor verde integrador y que ayude a reducir la emisión de gases de efecto invernadero. Sin embargo el proyecto se enfrenta a considerable incertidumbre. La primera causa de incertidumbre es la estricta limitación de mandatos municipales que existe en Colombia: es imposible acometer un proyecto de esta envergadura en a penas cuatro años. La segunda es la complejidad legal del proyecto, ya que los terrenos pertenecen al Estado, quién los otorgó en concesión a las empresas ferroviarias, y en algunas zonas están invadidas por predios ilegales. Finalmente, como sucede con todos los proyectos de esta envergadura, obtener la financiación necesaria es complicado.

La Alcaldía, consciente de estos retos, quiere dejar listo el proyecto cuanto antes y acometer algunos proyectos piloto. El interés del sector privado, cuyos predios, muchos de ellos en sectores deprimidos, se revalorizarían considerablemente con el corredor, es muy grande. Aún así, es importante generar apoyo a la iniciativa, tanto en el ámbito local como en el internacional. Por eso he seleccionado el Corredor Verde de Cali como un proyecto que vale la pena apoyar.